La financiación es una de las decisiones más importantes a las que se enfrenta cualquier empresa en crecimiento. No se trata solo de conseguir los recursos necesarios para seguir avanzando, sino de decidir cómo hacerlo. La forma en la que una empresa se financia influye en su estructura accionarial, en su capacidad para afrontar futuras rondas de inversión y, en definitiva, en el valor que podrá generar para sus socios a largo plazo.
Durante años, las ampliaciones de capital han sido la vía más habitual para financiar empresas de alto crecimiento. Sin embargo, el mercado ha cambiado. Los inversores son hoy más exigentes, las valoraciones ya no alcanzan los niveles de hace unos años y las compañías buscan fórmulas que les permitan seguir creciendo sin asumir una dilución mayor de la necesaria. En este contexto, el venture debt ha ganado protagonismo como una alternativa que complementa la financiación mediante capital y que cada vez utilizan más empresas respaldadas por fondos de inversión.
Por ello, la cuestión ya no es decidir entre deuda o capital como si hubiera una única respuesta correcta. Lo realmente importante es entender qué instrumento encaja mejor en cada momento y cómo combinar ambas opciones para financiar el crecimiento de la empresa de la forma más eficiente posible.
La ampliación de capital: mucho más que captar inversión
La ampliación de capital sigue siendo una de las vías de financiación más utilizadas por las empresas en crecimiento. Es una opción especialmente interesante cuando la compañía necesita recursos para desarrollar su negocio, expandirse o impulsar nuevos proyectos, pero todavía no genera suficiente caja para financiar ese crecimiento por sí sola.
Su principal ventaja es que el capital aportado por los inversores no tiene que devolverse, lo que permite a la empresa centrarse en crecer sin asumir pagos periódicos. A cambio, los nuevos inversores pasan a formar parte del accionariado y los socios actuales ven reducida su participación.
Ahora bien, la dilución no tiene por qué ser negativa. Si la entrada de capital permite aumentar el valor de la empresa, todos los accionistas pueden salir beneficiados, aunque su porcentaje sea menor. El problema surge cuando una empresa necesita captar inversión demasiado pronto o en un momento de baja valoración, ya que tendrá que ceder una mayor parte de su capital para obtener los mismos recursos.
El auge del venture debt
En los últimos años, el venture debt se ha convertido en una alternativa cada vez más utilizada por empresas que ya cuentan con el respaldo de fondos de inversión y buscan seguir creciendo sin recurrir de inmediato a una nueva ampliación de capital.
A diferencia del equity, este tipo de financiación permite obtener recursos mediante deuda, generalmente con condiciones más flexibles que un préstamo tradicional y, en algunos casos, con warrants para la entidad financiadora. Su objetivo no es sustituir una ronda de inversión, sino complementar la financiación de la empresa en determinadas fases de su crecimiento.
Muchas compañías recurren al venture debt para ampliar su runway, reforzar el equipo, impulsar su expansión internacional o acelerar el desarrollo de nuevos productos. En definitiva, les permite ganar tiempo y alcanzar nuevos hitos antes de volver a captar capital, con la posibilidad de hacerlo desde una posición más sólida y con una valoración más alta.
El coste invisible de cada alternativa
Al comparar una ampliación de capital con el venture debt, es normal fijarse solo en el coste financiero. Sin embargo, ambas alternativas tienen implicaciones muy distintas para la empresa.
En una ampliación de capital no hay que devolver el dinero, pero sí se cede una parte de la compañía. Si con el tiempo la empresa aumenta su valoración, esa participación puede llegar a valer mucho más que la inversión recibida inicialmente.
En cambio, el venture debt implica asumir intereses y devolver el préstamo en los plazos acordados. A cambio, permite reducir la dilución y mantener un mayor control sobre el accionariado, algo especialmente interesante para empresas que prevén aumentar su valoración antes de la siguiente ronda.
Por eso, más que preguntarse qué opción es más barata, conviene analizar cuál se adapta mejor a la situación de la empresa y a sus objetivos de crecimiento.
¿Cuándo tiene sentido acudir a una ampliación de capital?
No hay una respuesta única, ya que depende del momento en el que se encuentre cada empresa. Aun así, hay situaciones en las que una ampliación de capital suele ser la mejor opción.
Es el caso de compañías que todavía están desarrollando su producto o validando su modelo de negocio, donde asumir una deuda puede resultar demasiado arriesgado. También cuando se necesitan inversiones importantes en I+D, tecnología o expansión internacional antes de empezar a generar ingresos suficientes.
Además, una ronda de inversión aporta mucho más que financiación. Un inversor puede contribuir con experiencia, contactos, acceso a nuevos clientes o apoyo en futuras rondas, aspectos que en muchos casos son tan valiosos como el propio capital.
¿Cuándo puede ser una buena opción el venture debt?
El venture debt suele ser una buena alternativa para empresas que ya han demostrado que su modelo de negocio funciona, cuentan con el respaldo de inversores y necesitan financiación para seguir creciendo sin tener que abrir una nueva ronda de inmediato.
También resulta especialmente interesante cuando la empresa está cerca de alcanzar objetivos que pueden aumentar su valoración, como incrementar sus ingresos, expandirse a nuevos mercados o lanzar nuevos productos. En estos casos, la deuda permite ganar tiempo y llegar a la siguiente ronda en mejores condiciones, reduciendo la dilución de los socios actuales.
Eso sí, no es una opción adecuada para cualquier empresa. Antes de recurrir al venture debt, es importante contar con una planificación financiera sólida y tener visibilidad suficiente sobre la evolución del negocio para poder asumir los compromisos asociados a este tipo de financiación.
La combinación de ambos instrumentos
Cada vez son más las empresas que combinan una ampliación de capital con venture debt dentro de su estrategia de financiación. Lejos de ser opciones excluyentes, ambos instrumentos pueden complementarse y responder a necesidades diferentes en función del momento que atraviese la compañía.
Mientras que una ampliación de capital aporta recursos sin generar deuda y refuerza la posición financiera de la empresa, el venture debt ofrece financiación adicional sin necesidad de incorporar nuevos socios. Esta combinación permite seguir creciendo con una menor dilución y mantener una mayor flexibilidad para afrontar futuros proyectos.
De hecho, muchas scaleups recurren al venture debt poco después de cerrar una ronda de inversión. De este modo, aprovechan el capital captado para consolidar el negocio y utilizan la deuda para impulsar nuevas inversiones sin tener que volver al mercado antes de lo previsto.
Conclusión
No existe una única fórmula para financiar el crecimiento de una empresa. La elección entre una ampliación de capital, venture debt u otras alternativas dependerá del momento en el que se encuentre la compañía, de sus necesidades de financiación y de sus objetivos a medio y largo plazo.
Mientras que una ampliación de capital puede ser la mejor opción para empresas que buscan incorporar nuevos socios y reforzar sus recursos propios, el venture debt ofrece una alternativa para aquellas que ya cuentan con una base sólida y quieren seguir creciendo sin aumentar la dilución. En muchos casos, la mejor estrategia pasa por combinar ambos instrumentos para construir una estructura de financiación equilibrada.
En este sentido, las empresas que participan en los Foros de Inversión de Foro Capital Pymes tienen la oportunidad de presentar su proyecto ante una amplia red de inversores y entidades financieras de primer nivel. Esto les permite acceder a diferentes alternativas de financiación; desde ampliaciones de capital hasta venture debt, deuda o financiación híbrida, y encontrar la opción que mejor se adapte a su estrategia de crecimiento y a la etapa en la que se encuentra la compañía.
