La nueva financiación de las Empresas Familiares PYMES por Antonio Sala Martí

Artículo póstumo escrito por Antonio Sala Martí, que nos hizo llegar la familia.

Es un honor poder publicar este interesante artículo escrito por una persona de referencia en la financiación alternativa para empresas en España.

La financiación de las Pequeñas y Medianas Empresas familiares en la actualidad 

En los últimos años, la crisis económica y la constante innovación han cambiado el mundo. Los servicios bancarios ofrecidos hoy en día por el sector financiero tradicional también están haciendo evolucionar  los modos  de obtener financiación por parte de las pequeñas y medianas de las empresas (pymes), que en su mayoría son y seguirán siendo empresas familiares. Ahora más que nunca hay que tener presente que lo que es bueno hoy puede no ser bueno mañana.

Por otra parte, la inversión en tecnología e innovación, que tantas empresas llevan a cabo, también  se ve reflejada en el activo de muchas pymes, en forma de activos intangibles como fondos de comercio, marcas, investigación y desarrollo dirigida a la innovación etc… activos intangibles que cada vez tienen un mayor peso específico en los balances. Este punto es uno entre los varios que dificultan a la banca tradicional  conceder la financiación a las pymes, pues los departamentos de riesgos de los bancos prefieren los activos tangibles, del tipo de los  inmovilizados en terrenos y edificios, como mejor garantía.

Al mismo tiempo, si en los países desarrollados, las mayores entre las grandes empresas eran manufacturas, hoy y en el futuro las empresas que más crecen son las dedicadas a la tecnología, la salud y el bienestar. Así puede observarse, como  ejemplo que las  mayores empresas por capitalización bursátil en 1993, eran EXXON, WAL MART y GENERAL ELECTRIC, han cedido su puesto en 2014 a APPLE, GOOGLE y MICROSOFT.

Desde el inicio de la crisis económica en 2007, España ha pasado por la mayor crisis bancaria recordada de su historia. Se ha producido un incremento muy fuerte de la deuda tanto del sector privado como en el público, que han  vivido por encima sus posibilidades y han dejado  el problema de su devolución a las generaciones posteriores. En España la tardanza hasta el año 2012 en la adopción de medidas  para solucionar los problemas ha agravado la situación. La crisis  bancaria española, ha tenido como consecuencia que de sesenta y cinco entidades existentes en 2009 el sector haya pasado a tener a dieciséis en 2013.

Como consecuencia las pymes se encuentran con mayores dificultades. Los habituales interlocutores para su financiación, han cambiado de cultura, y ahora al ser un menor número de bancos estos ven incrementado su riesgo con el mismo tipo de cliente, las pymes, y no se encuentran cómodos. Al mismo tiempo, y como otra consecuencia de la burbuja inmobiliaria con sus consiguientes depreciaciones, las instituciones financieras no han dispuesto de liquidez suficiente para prestar a las empresas.

El sector financiero no quebró, pues dispuso de muchas ayudas públicas, pero el verdadero pagador de la crisis bancaria han sido los contribuyentes y los propios clientes de los bancos que han sufrido el  incremento de los precios del dinero.

Algunos de los factores determinantes de la situación actual de la oferta de financiación a las pymes son los siguientes:

  • El alto endeudamiento de las entidades de crédito con el sector financiero exterior.
  • El incremento del déficit público español, que es financiado principalmente por el sector financiero.
  • La necesidad de de las entidades financieras de incrementar sus recursos propios.
  • Las dificultades de pago de muchas empresas, lo que tiene como consecuencia la subida de la ratio de morosidad de las instituciones financieras
  • La elevada ratio de la financiación proporcionada por las entidades bancarias a las pymes que es del orden del 80% en España, en comparación con el 20% en USA y de alrededor del 50% en países como Francia y Alemania.

A los criterios de inversión tradicionalmente seguidos por los bancos para tomar decisiones: seguridad, rentabilidad y liquidez, hay que añadir hoy en día  el nuevo criterio de la diversificación del riesgo de la inversión, tanto en países como en sectores. La actuación de los bancos con las pymes se ha centrado en lograr mayores garantías a los préstamos, en unir el riesgo con la rentabilidad, cobrar mayores intereses a mayor riesgo, y en acortar los plazos, es decir, los vencimientos de sus créditos.

 Empresa familiar (pymes)

Durante el periodo de crisis comentado en el apartado anterior muchas empresas familiares, que en su mayoría son pymes,  han tenido que replantear sus políticas financieras para sobrevivir, en el sentido de:

  • Ser más conservadoras en sus inversiones.
  • Disminuir su endeudamiento. La idea de a mayor deuda mayor rentabilidad ha pasado a la historia.
  • Buscar financiación alternativa.
  • Ser restrictivos con los dividendos.

Las empresas han aprendido que la falta de tesorería es una de las causas principales de su muerte y la gestión de la tesorería ha pasado a ser una de las herramientas fundamentales.

Al mismo tiempo, este tipo de empresas ha comprendido que para ser mas creíbles  tiene que mejorar la transparencia y fiabilidad de su información económico financiera. La práctica habitual de disponer de distintos balances, para entregar cada uno de ellos según la situación, está cambiando. No se puede engañar, los interlocutores cada día están mejor preparados.

Por otra parte la tradicional resistencia de las empresas familiares a la apertura de su capital social a nuevos socios dificulta el crecimiento de muchas de ellas, y es un factor cultural que no se arregla en poco tiempo, sino a medio y largo plazo. Es necesario  cambiar  la idea de no ¨perder el control” y aceptar a los inversores que aporten valor.

Financiación alternativa

Hasta ahora. Las nuevas vías, principales alternativas a la financiación tradicional, son en la actualidad las indicadas esquemáticamente en el siguiente gráfico:

grafico

 

Estas formas alternativas de financiación se llevan a cabo principalmente como ampliación de capital, o como préstamo participativo, o cuotas participativas. Sin embargo, cada caso es diferente por ello no existe una única solución, la solución dependerá de la estrategia de la propia empresa familiar, de su cultura e idiosincrasia.

En general y hasta la fecha las empresas familiares (pymes)  en España  han sido reacias a que los inversores participen en su gestión. Si esta es la situación parece que la solución recomendable será acudir a los préstamos participativos, ya que  estos  presentan las siguientes ventajas:

Suelen ser a largo plazo y se establece la fecha de vencimiento, es decir, el empresario conoce cuando se irán los inversores.

  • Los inversores casi siempre acuerdan un interés que tiene un componente fijo y otro variable en función de la actividad, de los resultados y del tipo de empresa. Por ejemplo: el beneficio neto, el volumen de negocio, el patrimonio total,  etc .
  • En caso de un eventual concurso de acreedores o de una liquidación de la empresa, en la prelación del crédito, estos préstamos se sitúan después de los acreedores comunes y antes del capital.
  • Se consideran patrimonio contable a los efectos de una reducción de capital y de una liquidación de la sociedad, cuando estas resulten obligatorias según la actual legislación mercantil.
  • El préstamo participativo no equivale a poseer acciones o participaciones de la empresa pues no supone cesión de capital al prestatario, es decir no tienen derechos políticos.
Business Angels

Una de las alternativas más importantes a las que pueden acudir las pymes para obtener financiación  son los Business Angels.

Un Business Angel es un inversor privado que invierte su dinero en proyectos escalables, es decir, proyectos en los que es previsible un importante crecimiento. El Business Angels además puede aportar sus conocimientos y experiencias a la empresa a la que invierte.

Hay varias  clases de Business Angels, siendo los más significativos:

  • Inversores financieros, que invierten sus ahorros esperando una plusvalía, pero que no se implican en la gestión de la empresa.
  • Inversores que aportan capital y se implican en el desarrollo del proyecto.
  • Inversores que solo aportan su trabajo profesional y experiencias, actuando como un “consultor” que es remunerado con una participación en el capital.

En el mundo anglosajón, los Business Angels, ya con bastantes décadas de existencia, invierten una cantidad que con frecuencia llega al 5% de su patrimonio  personal  líquido. En España, hoy en día, los Business Angels no  llegan a invertir más del 0,5%.

El inversor  Business Angel establece su propia estrategia de inversión, es decir, se fija el importe total a invertir y el de cada inversión; la fase del proyecto en que para él  es más adecuado invertir, pues cuanto más incipiente es el proyecto más riesgo asume; los sectores en los que invertir; los plazos para realizar la inversión ; etc.. Hay que tener en cuenta que se trata de un dinero a riesgo, que se puede perder, por lo que una vez estudiada la inversión, lo prudente suele ser solo invertir la mitad del importe estudiado y diversificar  en un mínimo de 6 proyectos. La  realidad es que en muchos proyectos no se logran conseguir los objetivos fijados, pues  no se logra cumplir el plan de negocio, encontrándose el inversor en la disyuntiva de volver a reinvertir en el negocio o dejarlo caer. Sin embargo, también puede ocurrir que la inversión sea un éxito y el inversor llegue a doblar el dinero invertido.

Cuando un Business Angel analiza un proyecto empresarial,  estudia puntos como los siguientes:

  • El modelo de negocio: que debe ser siempre contrastado. En primer lugar en qué consiste el negocio, a quién y cómo vende, cómo factura y cobra.
  • El sector en el que se sitúa el negocio y su posible crecimiento,
  • El nicho de mercado al que el negocio va dirigido
  • Las barreras de entrada en el negocio y de salida del mismo.
  • Las ventajas competitivas.
  • La innovación que representa en el mercado.
  • Las necesidades reales de los cliente, que se pueden cubrir con tecnología e innovación
  • En fin, el grado de conocimiento realista que el emprendedor tiene del producto y del mercado. La prudencia es siempre necesaria.

Además, cuando un Business Angels  toma la decisión de invertir  tiene además en cuenta  factores como los siguientes:

  • Se invierte en personas, no en proyectos. Las cualidades del promotor y de las personas que forman su equipo. El equipo ha de ser multidisciplinar.
  • El bien hacer. Saber implementar el negocio tiene tanto o más valor que la propia idea de negocio.
  • Los planes de negocio no se cumplen casi nunca. La experiencia hace ver como “el papel lo aguanta todo”.

Definir y aplicar criterios de inversión como los anteriormente indicados y negociar el acuerdo de socios es complejo por lo que generalmente, el Business Angel pide soporte a bufetes de abogados multidisciplinares y/o redes de Business Angels, redes de inversores especializadas y con experiencia como, por ejemplo, BCN Business Angels.

Muchos inversores, Business Angels, se agrupan en redes de inversores, con un pequeño grupo de expertos que les facilitan el conocimiento de nuevos proyectos, que previamente han analizado y filtrado, así como  la coinversión con otras personas afines. Los encuentros entre los Business Angels, el equipo y los emprendedores suelen transcurrir  a través de los llamados Foros de Inversión, reuniones en las que se presentan y discuten los proyectos, se conocen las personas y se establecen relaciones.

Existen muchos tipos de redes de inversores. Redes públicas, promovidas por organismos de la administración, o redes privadas, redes especializadas por sectores o más generalistas. Algunas acompañan a sus inversores en puntos como la verificación de los datos aportados por el emprendedor, la negociación del acuerdo de socios,  la valoración de la compañía objeto de la inversión, los órganos de gobierno, la salida de la inversión, las condiciones económicas y no económicas a disfrutar y cumplir por los  emprendedores, etc. Otras no se involucran, básicamente, para no correr los riesgos de tipo reputacional de la propia red que se pueden originar cuando el desarrollo del proyecto no sigue el plan  previsto.

El objetivo de todas las redes de inversores debería ser aportar experiencia, conocimiento, buenos criterios, así como ajustarse a las necesidades de los inversores, realizando una acertada captación de proyectos y un buen análisis. Es de esperar que, en un futuro próximo,  los emprendedores con buenos proyectos puedan elegir el perfil de sus inversores.

Según datos facilitados por la Asociación de Capital Riesgo (2012 y 2015 en España) y la Asociación Europea de Business Angels (2014), en España, las redes de Business Angels  invirtieron 11,9 millones en 2012, y 21,2 millones en 2013, siendo la cartera viva durante estos años de 29,3 y 49,9 millones de euros respectivamente.

Los principales tipos de inversión han sido:

  • Capital semilla (Seed Capital)[1], capital para iniciar un emprendimiento, de 6,3 a 5,8 millones (descenso de 8%).
  • Capital para empresas incipientes (Start-ups) de 4,3 a 11,2 millones (incremento de 160%).
  • Capital para desarrollo (Expansión), de 1,3 a 4,3 millones (aumento de 231%)

[1]T.R.L., ranking aceptado internacionalmente solo en tecnología, califica los nuevos emprendimientos de 1 a 9

El sector principal en el que se han hecho inversiones es el sector de la  informática (de 10,5 a 16.5 millones). Son destacables por su crecimiento los proyectos biotecnológicos que,  aunque tengan inversiones reducidas, presentan incrementos del 200%.

Por comunidades autónomas, Cataluña, Madrid y Valencia son las comunidades en las que se da la mayor inversión. Por tamaño de las inversiones, el 78% de las mismas no llega a un máximo de 250.000 por proyecto.

Según datos de la Asociación Europea de Business Angels que engloba diversos tipos de inversión, en 2014 se invirtieron en Europa 7.500 millones de euros, de ellos el 73% correspondía a lo que este documento se ha calificado como Business Angels, el 26% a incubadoras y el 1% a crowdfunding (multitud de micro inversores).

El crecimiento del mercado en Europa es notable, ya que de los 4.744 millones invertidos en 2011 se pasó 5.099 millones  en 2012 y a  5.543 millones en 2013.

Si bien las estadísticas se publican con retraso, es una realidad que en el futuro las inversiones de particulares irán en aumento y llegarán a tener un papel destacado en la  ayuda a  emprendedores y pymes, creando y desarrollando empresas y el consecuente empleo.

Estos últimos años están apareciendo nuevas figuras de soporte y ayuda a los emprendedores. Entre las múltiples tipos de ayuda, hoy en día destacan:

  • Incubadoras y Aceleradoras, Fundaciones, etc, que pueden ser públicas o privadas. Su apoyo normalmente dura del orden de seis meses. Enseñan y forman a los emprendedores. Disponen de mentores. Normalmente suelen cobrar por sus servicios una parte alícuota del capital en acciones.
  • Empresas del tipo de Asesorías que ayudan a buscar financiación pública y/o privada a los emprendedores. Suelen cobrar una prima de éxito.
  • Empresas especializadas en la formación de inversores y de emprendedores.

En el futuro las actividades de acompañamiento, vía capital y asesoramiento, a emprendedores y empresas jóvenes irán a más. Para sobrevivir estas organizaciones públicas o privadas deberán gestionar servicios de alto valor añadido y tener un papel  relevante en sus países o zonas de influencia. La competencia entre todos ellos será dura y sólo quedarán los mejores.

Las principales redes de inversores están asociadas y se las puede encontrar en www.aeban.com en España y www.eban.com en Europa.

Capital Riesgo

En el proceso de viabilidad y crecimiento de los emprendimientos, el Capital Riesgo es normalmente la fase posterior de la  inversión de los  Business Angels, o inversores privados. La financiación proporcionada por un Capital Riesgo, suele ser vía inversión en el capital social de la empresa. Por otra parte un Capital Riesgo siempre tiene  visión de salida de la empresa, con el objetivo de alcanzar una plusvalía en el tiempo que de lugar a  una rentabilidad mínima elevada. El Capital Riesgo entra en empresas de las que espera un potencial de crecimiento rentable y prudentemente seguro.

Las relaciones del Capital Riesgo con la empresa se regulan a través de un acuerdo de socios que acostumbra a ser más exigente que el que llevan a cabo  los inversores privados, en temas similares. Las inversiones de un Capital Riesgo suelen estar planteadas a 3 y 5 años, tanto en el caso de ser socio mayoritario del capital social de la empresa, como en el caso de ser socio minoritario.

Las sociedades de Capital Riesgo no pagan impuestos de sociedades y de acuerdo con la legislación actual, no pueden invertir  en entidades financieras, de seguros e inmobiliarias.

Las entidades de Capital Riesgo están reguladas y supervisadas en España por la  Comisión Nacional del Mercado de Valores y pueden ser:

  • Sociedades de Capital Riesgo.
  • Fondos de Capital Riesgo.
  • Sociedades Gestoras de Entidades de Capital Riesgo.

Su actividad, según sean de un tipo o de otro, les obliga a justificar que disponen de un capital mínimo y de  experiencia por parte de los gestores, así como  de medios suficientes para realizar su actividad.

Las diferencias principales consisten que las Sociedades de Capital Riesgo tienen órganos de administración, vida ilimitada, un capital mínimo de 1.200.000€ y los dividendos son considerados rendimientos especiales. Los Fondos de Capital Riesgo en cambio, no tienen personalidad jurídica propia, el capital mínimo es de 1.650.000€, los dividendos son rendimientos financieros, y han de ser son gestionados por las Sociedades Gestoras de entidades de Capital Riesgo. Las Gestoras deben tener un capital mínimo de 300.000€, cobran comisiones a los Fondos por su gestión, suelen ser equipos pequeños de directivos con experiencia y  subcontratar actividades como por ejemplo los temas legales, fiscales, etc.

Muchas de las entidades de Capital Riesgo están especializadas en sectores determinados y las hay de múltiples tamaños.

En definitiva, la ley les obliga a someterse a unos coeficientes de inversión y a otros tipos de regulaciones y les otorga ventajas fiscales en su tributación.

Existe una Asociación de las entidades de Capital Riesgo en España que aglutina los intereses sectoriales y en la que participan las entidades registradas en la CNMV, incluyendo las entidades extranjeras con sede en España.

Las empresas que operan en este mercado se pueden encontrar en www. Ascri.com

Crowdfunding. ( Multitud de microinversores)

El crowdfunding consiste básicamente en aglutinar una masa grande de pequeños inversores que cada uno de ellos invierte pequeñas cantidades, y  que pueden diversificar sus riesgos en distintas plataformas que facilitan la administración.

Existen varios tipos de crowdfunding:

  1. Recompensa: son pequeñas donaciones a proyectos sociales, y los microinversores reciben pequeñas recompensas a cambio. También estas plataformas son utilizados como herramientas para llevar a cabo estudios de mercado y detectar necesidades.
  2. Crowdlending (circulante y/o inversión): Son inversiones en préstamos, destinadas tanto para financiar el circulante como otros activos de las empresas solicitantes. En este sentido pueden llegar a ser una importante fuerte fuente alternativa de financiación de las entidades financieras, tanto en la inversión como en la captación de pasivo. A cambio de mayor riesgo reciben una mayor rentabilidad que los depósitos bancarios.
  3. Equity crowdfunding (capital): Son inversiones en las empresas, por la vía de la ampliación de su capital. En muchos casos, dependiendo del importe, no detentan derechos políticos y reciben a cambio un dividendo mayor que marca la ley en el supuesto que la empresa  en la que han invertido tenga beneficios.

En España, el Boletin Oficial del Estado ha publicado con fecha 28 de abril de 2015 la ley 5/2015 de fomento de la financiación empresarial, que, en su título V, establece el régimen jurídico de las plataformas de financiación participativa (crowdfunding).

En su preámbulo se indica que la función última del sector financiero y su aportación más definitiva a la actividad económica consiste en la canalización eficiente de recursos desde los agentes con capacidad de ahorro hacia aquellos que necesitan financiación. Las empresas españolas han sido tradicionalmente muy dependientes de la financiación bancaria y esta dependencia es más acusada en las pymes, cuya dimensión dificulta el acceso directo al mercado y que, sin embargo son las que crean más empleo en el país. En este sentido, en dicha ley se articulan una serie de medidas encaminadas a  potenciar la recuperación del crédito bancario y el desarrollo de medios alternativos de financiación, sentando las bases regulatorias necesarias para fortalecer las fuentes de financiación alternativa directa o financiación no bancaria en España.

En el título V establece un régimen jurídico para las plataformas de financiación participativa, dando, así cobertura a las actividades comúnmente denominadas crowdfunding, y regulando los casos en los que el inversor espera recibir una remuneración dineraria por su participación.

Respecto a estas plataformas reguladas sobresalen dos características: la participación masiva de inversores que financian con cantidades reducidas pequeños proyectos de alto potencial y el carácter arriesgado de dicha inversión. Estás plataformas agrupan masivamente a muchos inversores que invierten pequeñas cantidades a veces hasta importe de 100€, y  facilitan administrativamente sus concesiones.

Se han distinguido dos tipos de inversores, los “acreditados” y los “no acreditados”. Además, también se limitan tanto  el volumen que se puede financiar de cada proyecto (máximo 2 millones de euros) y las obligaciones de información.

Se definen los inversores “acreditados”, tanto sean personas físicas y jurídicas. Los inversores no acreditados tienen un límite de inversión por proyecto de 3.000 euros y un máximo de 10.000 euros anuales.

Se establece un régimen jurídico para las plataformas y se reserva su actividad a las entidades autorizadas, con el objetivo de reglamentar su actividad y de garantizar un adecuado nivel de protección al inversor.

Este tipo de inversión está muy desarrollada en el mundo anglosajón y tiene un alto crecimiento. El objetivo es que en España se tengan de las mismas facilidades y que alcance volúmenes importantes.

Bursátil

Otra vía importante de financiación de las empresas familiares pymes, es el mercado bursátil, que les permite acceder a la financiación pública. El MAB es el  Mercado Alternativo Bursátil, regulado por la ley española del mercado de valores y sujeto a la supervisión de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Se negocian principalmente valores, tanto acciones como bonos emitidos por empresas de reducida capitalización, así como de Instituciones de Inversión Colectiva.

Este mercado de valores está dirigido a las pequeñas empresas, pymes, principalmente familiares para financiar su crecimiento. Ofrece a los accionistas liquidez y determina el valor de las empresas, punto este  importante a tener en cuenta fiscalmente en las valoraciones patrimoniales de sus accionistas propietarios, mejora la transparencia y facilita la entrada de nuevos accionistas.

Si una pyme tiene interés en cotizar en el mercado debe tener toda la documentación que se requiere legalmente en regla. Es necesario que el empresario tenga la voluntad de aceptar en el capital de su empresa a nuevos socios que normalmente no conoce, además de tener buenas dotes comerciales al tener que presentar su empresa a los posibles inversores y de defender su plan de negocio.

El importe para acceder a este mercado debe ser una ampliación de capital mínima de dos millones de euros, también se requiere una composición de capital determinado antes de la ampliación.

Para tener éxito, además de lo comentado, la valoración debe ser atractiva para los inversores.

Los sistemas de valoración son los tradicionales y se utiliza normalmente el sistema de descuento de flujos de caja, valorando el valor residual por múltiplos del sector o deuda perpetua.

En el caso de las empresas tecnológicas la valoración tradicional no acostumbra a ser la más valida, por eso se utilizan otros modos para su valoración, como pueden ser cuota de mercado, número de clientes y otras métricas.

Los inversores tienen perfiles, mayoritariamente institucionales. Compañías de seguros, empresas de Capital Riesgo, Fondos de inversión, oficinas de familia (Family Office), algún inversor privado etc.

En el proceso intervienen diversas entidades como son: Asesor registrado, Entidad colocadora y Entidad agente, que pasa títulos a anotaciones en cuenta.

Se recomienda que una sola sociedad aporte todos los agentes mencionados con el objetivo de acortar los plazos, evitar conflictos y obtener economías de escala.

Los costes aproximados no suelen alcanzar el 10% del capital nuevo aportado, incluyendo pago de la auditoría y abogados.

En el supuesto de fracaso, es decir de no captar el capital esperado, los costes de reinversión (costes incurridos) suelen ser bajos excepto el trabajo del Asesor Registrado.

Antes de tomar la decisión de acudir a este mercado es prudente la evaluación del proceso por profesionales con experiencia.

Conseguida la cotización en el mercado las empresas cotizadas incurren además, en pequeños costes, deben  pagar a los proveedores de liquidez y al asesor Registrado.

El proceso suele durar entre 4 y 6 meses, en orden cronológico es presentación, marketing y colocación.

Las empresas cotizadas tienen las obligaciones de comunicar, dar publicidad e informar lo que determina la ley a la Comisión Nacional de Valores.

También están regulados los incumplimientos.

Es importante destacar que, si se pretende que este pequeño mercado se incremente, los controles deben ser los adecuados para dar credibilidad al sistema.

Nota final

En el entorno actual de crecimiento bajo de la economía, el control de la inflación a nivel mundial, la bajada del precio del petróleo, las inyecciones de liquidez por los bancos centrales de los países desarrollados y los bajos tipos de interés para retribuir el ahorro, se hace necesario, replantear en las empresas sus estrategia de financiación . Este entorno no parece que vaya variar mucho a medio plazo, aunque haya un crecimiento  pequeño pero positivo.

El actual entorno ayuda que la elevada Deuda Pública sea más soportable con la bajada de tipos de interés.

El sector público debe regular y ayudar al crecimiento de la economía, dando soporte a medidas de acompañamiento de las inversiones, hasta que puedan ser substituidas por los inversores privados. No sólo debe gobernar, sino que deben implantar medidas que ayuden al crecimiento de la economía y al empleo, así como dar igualdad de oportunidades a todos los protagonistas del mercado.

En el caso de los Business Angels, se espera que la Administración ayude a los inversores con ventajas fiscales, como en otros países de la Unión Europea  (Francia).

Por ejemplo en Francia se ofrecen importantes desgravaciones fiscales a los inversores que apuestan su dinero en empresas incipientes. En Israel el Estado coinvierte con los inversores multiplicando por seis la inversión de la iniciativa privada, en Japón el estado las multiplica por dos.

En España queda pendiente que se dignifique la postura del empresario y coinvierta con el sector privado cuando sea necesario, en su apoyo a sectores de futuro imitando a otros países.

Las entidades financieras en un entorno de bajos intereses, tienen que esforzarse en incrementar su productividad, diversificar su internacionalización, y profundizar en  su especialidad,  muchas de ellas deberán adquirir talento, aportando más valor añadido a sus servicios, cubriendo las necesidades de los distintos mercados, y enfocando sus planes estratégicos  a la satisfacción y necesidades de sus clientes. Todo obligará a su crecimiento, por lo que necesitarán reforzar sus recursos propios. Deberán también invertir en desarrollos innovadores y tecnológicos.

La competencia de la “banca” alternativa es un reto. El sector financiero puede perder en España su actual hegemonía, ya que la banca alternativa crecerá, ocupando en el futuro un lugar importante.

Es posible que las entidades de crédito se de dediquen más a las grandes operaciones y menos a las de pequeño importe, aspecto muy a tener en cuenta en las pyme.

Las empresas en crecimiento deberán considerar positivamente la alternativa de dejar entrar como socios a los inversores que aporten dinero, conocimientos y valor añadido, para ello tendrán que generar  confianza en estos inversores, tanto a las entidades de crédito como a los inversores particulares, mejorando la información y transparencia. No se puede simular ni engañar con la información.

 

Antonio Sala Martí

Consejero Delegado de BCN Business Angels

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