Cómo proteger tus secretos

Uno de los actos de competencia desleal más recurrentes en la empresa consiste en la violación de secretos regulado en el artículo 13 de la Ley 3/1991, de 10 de enero, de Competencia Desleal. Y los autores de dichos actos pueden ser tanto empleados de una compañía como antiguos trabajadores que al marcharse de la sociedad hicieron acopio de tales secretos.


Es desleal la divulgación o explotación, sin autorización de su titular, de secretos industriales o de cualquier otra especie de secretos empresariales a los que se haya tenido acceso legítimamente, pero con deber de reserva, o ilegítimamente por medio de espionaje o análogo o induciendo a terminación regular de un contrato o el aprovechamiento en beneficio propio o de un tercero de una infracción contractual ajena que precisamente tenga por objeto la difusión o explotación de un secreto industrial o empresarial.
El secreto de empresa es el que está relacionado con la actividad de la compañía y tiene un interés económico que precisa de confidencialidad porqué si llega al competidor puede producir un perjuicio a su titular.
Es secreta la fórmula o composición de un producto, un prototipo, pero también, la lista de precios de una compañía o sus márgenes comerciales, planes de marketing o publicidad, la estructura de salarios de sus empleados, una operación de adquisición de otra compañía e incluso, el listado de clientes, aunque con matices. Si dicha lista no está protegida internamente, no es secreto comercial.

 

La jurisprudencia reciente en España ha venido a confirmar que los clientes no son secreto si no hay protección interna de dicha información (sólo determinados perfiles o usuarios pueden acceder a esa lista) o si la identidad de tales clientes puede conocerse de otras fuentes externas (registros, estudios de mercado, Linkedin etc.). Los clientes, en definitiva, son amos y señores y pueden contratar con quien deseen.
Por lo tanto, el mejor consejo legal que puede darse a una compañía si realmente pretende proteger sus secretos empresariales y evitar fugas de cualquier tipo es dotar a dicha información de una protección interna adecuada, limitando su acceso a un grupo reducido de perfiles mediante contraseñas o cualquiera barrera tecnológica.

 

El celo por lo tanto es la mayor protección.

 

Jordi Sánchez Sánchez-Crespo
Socio RCD
https://www.linkedin.com/in/jsanchezsc/

Comments are closed.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies